Diálogo Interamericano pone a Nicaragua en agenda internacional

El Diálogo Interamericano abrió otra vez sus puertas a Nicaragua convocando a un panel para analizar: ¿Qué sigue después de las protestas de los eventos del pasado 18 de abril? con la participación de Cristiana Chamorro, Directora de la Fundación Violeta Chamorro, quien se encuentra actualmente en Harvard realizando estudios, el nicaragüense Manuel Orozoco, director del Programa de Migración y Remesas y Peter Hakim como moderador, Director Emeritus de ese centro de pensamiento en Estados Unidos.

El evento contó con la presencia de más de doscientas personas, donde Cristiana dijo que se sentía como volver a una casa de familia al encontrarse con muchos amigos, que durante los años 80 y 90 tantas veces recibieron a su madre, la Presidenta Violeta Chamorro y su esposo fallecido, el  Ministro Antonio Lacayo, cuando venían al Diálogo en misión de reconstruir Nicaragua en su triple transición: de la guerra a la paz, del totalitarismo a la democracia y de una economía centralizada al libre mercado. Todo ello, después del primer periodo de Ortega durante la Revolución Sandinista.

“Y ahora vengo en mi calidad de ciudadana invitada por la comunidad nicaragüense, con la misma propuesta de poner Nicaragua en la agenda internacional para lograr justicia a más de 60 jóvenes recientemente ejecutados por la represión gubernamental, el respeto a nuestras libertades públicas, a los Derechos Humanos, respeto a la Constitución y nuestras leyes”, dijo Cristiana al iniciar su presentación.

Aunque nadie tiene una respuesta sobre “¿qué sigue después?”, una cosa sí se puede afirmar: “Nicaragua no es la misma de como era antes de abril”, mencionó.

La gente perdió el miedo y Ortega las calles

“La gente de Nicaragua perdió el miedo y Ortega las calles; con los estudiantes como principales protagonistas de esta protestas que en unidad nacional expresa un grito de ¡basta ya! a tanto abuso de poder, corrupción y represión a las libertades públicas.

Nicaragua no es ni será la misma después de más de sesenta jóvenes ejecutados, unos cuatrocientos heridos y varias decenas de desparecidos por la respuesta represiva del gobierno a las protestas”.

“De la misma manera que la sangre de mi padre Pedro Joaquín Chamorro asesinado en 1978 marcó el final del somocismo, la sangre en las manos del régimen de Ortega ha comenzado ha cambiar la conciencia política del país, ofreciendo algunas señales de esperanza en un ambiente de luto nacional por los mártires de abril”, expresó Cristiana.

El sufrimiento y la valentía de los estudiantes ha creado un consenso nacional, primero  demandar justicia por las víctimas abriendo las puertas a la Comisión Interamerciana de Derechos Humanos (CIDH), que el gobierno rechazó recientemente, pese a que Monseñor Silvio Báez, quien ha tenido un papel activo durante la crisis, ha dicho reiteradamente que “si no hay justicia, no hay paz”.

Cristiana mencionó que bajo la dirección de los obispos –quienes aceptaron ser mediadores en un diálogo nacional– ha surgido un nuevo liderazgo inclusivo y transparente respaldado por todos los sectores: estudiantes, sociedad civil, academicos , empresarios , fuerzas politicas  y ciudadanía en general.

Diálogo Nacional para revisar sistema político desde sus raíces

Este Diálogo tiene como primer punto de agenda: “una revisión del sistema político desde sus raíces para lograr la democracia”. Esta es una salida a corto plazo, pues los obispos han expresado que si no hay resultados en un mes, la Iglesia se retira. Naturalmente, hay mucho escepticismo alrededor de este proceso: algunos sectores consideran que es una herramienta de Ortega para ganar tiempo y otros que no hay nada que negociar con alguien que tiene ensangrentado al pueblo.

A mediano plazo la revisión del sistema político desde sus raíces, pasa por la salida de Ortega, solo si ocurre lo siguiente según Cristiana Chamorro:

“Si paralelamente al diálogo, las protestas estudiantiles continúan, con apoyo nacional; si los oficiales de las Fuerzas Armadas  deciden estar al lado del pueblo y no al servicio de la pareja gobernante y la represion; si el sector privado se convence que Ortega no representa más estabilidad económica, ni seguridad juridical; si los asesores de Ortega tienen la valentía de públicamente reconocer que el curso del gobierno debe cambiar y si la comunidad internacional, especialmente la OEA, acepta que su memorandum de entendimiento está obsoleto, después de los nuevos eventos”.

En su exposición, Chamorro concluyó diciendo que la historia vuelve con sus lecciones y que el agotamiento del gobierno de Ortega ha llegado a un punto que solo tiene dos salidas, en base a nuestra historia reciente: 1) Salir por la puerta de adelante, como lo hizo en el 90, llamando a elecciones anticipadas y libres para facilitar una transición ordenada y pacífica ó 2) Salir por la puerta de atrás, como Somoza en 1979 escalando la represión, destruyendo el país y exacerbando el dolor de los nicaragüenses.

Orozco: “Hay que visibilizar más la problemática”

Manuel Orozco, considera que un primer paso es “visibilizar más la problemática”: tanto la resistencia del régimen a tener negociaciones sobre la mesa con igualdad de derechos, y en segundo lugar asegurar que se investiguen las violaciones a los Derechos Humanos.

“Ese es un tema crítico porque el gobierno resiste tener una comisión independiente porque sabe que hubo anomalías y abusos. Entonces, hay que poner la presión internacional y nacional sobre ese tema para crear un cambio muy importante en la negociación sobre reformas políticas en el país”, dijo Orozco.

Orozco considera que una salida inmediata de Ortega “no es oportuna” en el sentido que hay un movimiento de resistencia que está creciendo “pero todavía no ha alcanzado la dimensión que podría realmente derrumbar a un gobierno”. Sin embargo, deben plantearse negociaciones para una transición política pacífica.

“Ahí es donde realmente se tiene que fortalecer el capital político, porque el problema no es exclusivamente Daniel Ortega, sino todo el andamiaje político que se creó para sostener a un régimen basado en el gobierno de una familia”, mencionó.

Sector privado debe aumentar la presión

Ante la crisis, la respuesta del sector privado ha sido bastante medida, y aunque mucha gente lo atribuya a que están protegiendo sus intereses, Orozco considera que “lo importante  es acercarce al gremio organizado del sector privado para que escuchen, que es importante aumentar un poco más la presión, es decir, que asuman un poco más de riesgo sobre la presiones que hay que ejercer y una de ellas es condicionar cualquier tipo de conversación con el gobierno a que primero se investigue las violaciones a Derechos Humanos”.

Orozco alentó a los diferentes sectores nicaragüenses a “asumir la responsabilidad y crear una especie de coalición” que apoye una agenda común a favor de la democracia en Nicaragua.

“El balance real del poder ha cambiado”. El hecho que la gente salió masivamente a las calles “no sé si perdieron el miedo, pero sí la tolerancia al control Ortega Murillo. Eso cambia el balance y reconfigura una oportunidad para negociar”, expresó Orozco.

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