Historia e institucionalidad

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n 1990 Doña Violeta Barrios de Chamorro asumió la Presidencia de la República en medio de una guerra civil que durante casi una década había dividido y polarizado políticamente a la población y sumido al país en un caos profundo.

De igual manera, las características autoritarias del régimen sandinista precedente y el mismo contexto bélico, provocaron diferentes formas de restricción a la libertad de expresión, lo que también era un obstáculo para la construcción de una sociedad civil abierta y democrática.

La situación económica era un caos: el Producto Interno Bruto había retrocedido al de los años 40, la hiperinflación ascendía hasta 7,000 %, una agobiante deuda externa de 11,000 millones de dólares, el déficit del sector público era del 45%, las exportaciones reducidas en un 50% con respecto al año 1980 y un incremento del desempleo y la pobreza del 70%.

Doña Violeta fue nominada por catorce partidos de la oposición para ser candidata a la presidencia de la república en 1989, para las elecciones del 25 de febrero de 1990. El 25 de abril de ese año tomó posesión de la presidencia al haber sido electa por el voto popular y haber ganado por amplia mayoría.

A partir de la toma de posesión del Gobierno, la Presidenta Chamorro inicio un proceso de triple transición con el apoyo de la Comunidad Internacional: Transitamos de la guerra a la paz, del totalitarismo estado-ejército-partido a la democracia y de una economía centralizada a una de libre mercado.

Doña Violeta concentro sus energías en lograr una paz firme y duradera , crear las bases de la reconciliación de la familia nicaragüense, restablecer las libertades públicas impulsando la creación de un Estado de Derecho y el desarrollo de un proceso de concertación nacional en lo social, político y económico.

Este complejo proceso de transición implicó esencialmente el fortalecimiento de la sociedad civil, abriendo espacios de participación a todos los sectores de la misma. Un indicador de los resultados de esta apertura y promoción de participación de la sociedad civil es la Encuesta de Valores Democráticos de USAID de 1997, la cual confirma que al finalizar el periodo de la presidenta Chamorro, el 82% de los nicaragüenses participaban en una o más organizaciones de la sociedad civil.

Mención especial en este proceso merece el énfasis puesto en la promoción y defensa de la libertad de expresión, como requisito fundamental del libre juego de las ideas y de la democracia; continuidad de la lucha de su esposo, Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Cuando la Presidenta Chamorro entregó su gobierno a un Presidente democráticamente electo, lo hizo convencida de que las tareas del desarrollo no deben ser únicamente responsabilidad de los gobiernos, sino que la ciudadanía toda debe y puede contribuir a la solución de los problemas con iniciativas privadas. Con esa visión es que se propuso crear la FUNDACIÓN VIOLETA BARRIOS DE CHAMORRO. Su voluntad al crear la Fundación era poder seguir trabajando por Nicaragua, poner a disposición de la sociedad las experiencias aprendidas en el gobierno y abrir un espacio cívico para continuar impulsando la construcción de la paz y la reconciliación, la consolidación de la libertad de expresión y, al mismo tiempo, facilitar también iniciativas con alto rendimiento de costo-beneficio en las poblaciones más necesitadas del país.

Los programas de la FUNDACIÓN VIOLETA BARRIOS DE CHAMORRO son concebidas bajo el principio de brindarUna Oportunidad para Todos, a través de los cuales se enfatiza en el desarrollo individual y de las organizaciones civiles que se han visto limitadas por desigualdades económicas, políticas y sociales de tipo estructural.

La FUNDACION VIOLETA CHAMORRO se constituye con un capital social aportado por doña Violeta. Además de los socios fundadores han sido invitados a integrar la Fundación, personalidades nacionales, hombres y mujeres que han acompañado a Doña Violeta en el cumplimiento de su misión, y que se han destacado por su excelencia cívica, honestidad, capacidad y voluntad de servicio público.